24 de abril de 2012

Sentencia de muerte…


Sentencia de muerte
razones para vivir.

Por Boxko Spenser

Tengo 29 años y son las 3 de la mañana. No hago mas que ver el sobre, aquel que encierra mi destino, un final, el parte aguas de mi vida. Una duda, una esperanza y una connotación de  incertidumbre.

Me fumo un cigarrillo y veo como se consume, veo como el humo se encierra entre mis cuatro paredes. Esta todo en silencio, la gente duerme y a lo lejos solo se escucha el ruido de la noche: carros que vienen y van, perros ladrando en las calles, el viento que mueve las hojas de los árboles. El tic tac del reloj anuncia que los minutos decaen, las horas de la noche que esta por acabar y las del día que esta comenzando.

Me decido a abrir el sobre. De un solo tajo lo abro y saco la hoja que hay en él, lo miro y las letras parecen no decir nada pero dicen mucho. Lo primero que leo es mi nombre, no puedo dejar de recordar lo que mi padre decía siempre, el porque de mi nombre, "Noe como mi padre", como mi abuelo, aquel hombre sabio de años cansados que de pequeño me cargaba entre sus piernas y me contaba historias mágicas, el que me decía que algún día sería alguien importante. 
El día de mi nacimiento hubo un eclipse de luna y eso era indicio de éxito ya que una estrella nació de la mano conmigo y siempre me acompañaría, mi abuelo siempre me dijo que el éxito se encuentra donde termina el mar y que para llegar a él hay que romper olas, cruzar mares y tocar el cielo en cada paso.

En la fecha escrito está 22 de Enero, justamente 10 días para mi onomástico, un año mas de vida o un año menos, todo depende de la perspectiva con que se vea. Una cruz roja marca un recuadro que dice POSITIVO
Mi mente por un segundo se queda en blanco, pasa mi corta vida como un flashazo de recuerdos, mis manos tiemblan y me rehusó a aceptar el resultado pero es una negativa estúpida, pues la ciencia muy rara vez se equivoca y no creo tener la suerte de que en mi caso haya errado. La hoja es una prueba de VIH (Virus de inmunodeficiencia humana).

Para mí es una sentencia de muerte, es como si de pronto los hilos de la cometa de mi vida se cortaran y empezara a caer poco a poco, no se sabe cuando caeré por completo pero caer esta escrito en el destino. Destino, palabra tan corta, tan extensa, tan incierta, tan ambigua que no tiene sentido ni lógica, ni argumento alguno que lo compruebe. 

Hasta apenas hace menos de un año tenía muchas metas y sentía que lo tenía todo resuelto, hoy, de tajo se cortan esas alas dejándome sangrando y esperando tan solo el último suspiro.

Tengo un nudo en la garganta pero el llanto se rehusa a salir, me siento impotente, me siento vacío, siento que ya no tengo mas fuerzas, que todo lo que he hecho hasta la fecha no tiene ningún valor. Me levanto del sofá testigo fiel de la noticia, me dirijo a mi alcoba y dejo la hoja sobre la mesa. Subo escalón por escalón y un frío empieza a invadirme poco a poco, no puedo hacer mas nada que acostarme a dormir y pensar que todo es un sueño, ya mañana será otro día. 

Me acuesto y tomo la almohada que guarda mi sueño, cierro mis ojos, suspiro y las lagrimas empiezan a salir, el llanto es imparable, ahogo mis gritos entre las sabanas ya húmedas y solo en mi mente existe la pregunta ¿por qué a mí? ¿acaso es un castigo, una condena, una prueba, o qué es? ¿alguien tiene la explicación? ¿alguien tiene ese por qué? Finalmente el llanto me lleva a caer dormido.

No sé cuantas horas he dormido pero he despertado y por un momento intento hacer de cuenta que todo aquello fue una pesadilla pero no puedo engañarme a mi mismo, no puedo hacer de cuenta que no pasa nada, por que pasa y mucho y seguirá pasando. Hoy es solo la noticia del fallo, positivo, mañana será el SIDA (Sindrome de inmunodeficiencia adquirida), vendrán diarreas, gripas, vómitos, enfermedad tras enfermedad, mi cuerpo cambiará y todos me verán con lástima, con pena, con asco. No quiero eso, no quiero ser un señalado social, no quiero formar parte de esa estadística terrible.

Mi celular suena y no me interesa contestar, no me interesa saber nada de nadie, no quiero escuchar voces mas que las de mis fantasmas internos que poco a poco vienen a pasar factura de lo poco o mucho que he hecho. Me levanto de la cama sin fuerzas y bajo a la sala donde he dejado horas atrás mis cigarros, enciendo uno, me siento y veo de nuevo la hoja que dictó mi sentencia como si las cosas hubieran cambiado y por arte de magia el resultado no sea el que ya había leído pero todo sigue igual, el mismo nombre, la misma fecha, el mismo resultado enmarcado de un X roja.

 La resignación es lo único que se viene a mi mente ¿qué más puede pasar, qué más puedo hacer? digo, por lo menos ya sé de qué moriré, algo que millones de personas no saben, un accidente, ahogamiento, un incendio, en fin, mil maneras hay de morir, yo solo una tengo segura ¡claro! con muchas variantes pero al fin de cuentas es algo seguro que pasará. Mi madre siempre que me veía fumar decía que tarde o temprano me daría cáncer si seguía fumando como lo hacía pero ¡oh sorpresa! el VIH se le adelanto.

Tengo un perro maltés llamado Dean, como Dean Monroe mi actor porno favorito. Ladra desesperado porque tiene hambre, sigo sin saber que hora es pero por sus ladridos deduzco que es tarde ya, sirvo sus croquetas y abro la puerta para que entre. Dean entra corriendo despavorido pero no es hacia su comida a donde se dirige sino hacia mí, lo tomo entre mis brazos, me ve y empieza a lamerme como consolándome por la mala noticia. Por ahí dicen que los animales son muy sensibles y creo que intuía que tarde o temprano le faltaría, lo miro fijamente y le digo: calmado mijo que mañana mismo te buscaré hogar; en casa de Memo, mi mejor amigo y que quiere mucho a Dean.
Subo a ducharme; una cosa es que este sentenciado a muerte y otra que ande por toda la casa con mal olor. Me visto para salir a la calle. Al salir siento el sol pegar en mi rostro, el aire se siente diferente, miro la naturaleza con respeto y admiración, empiezo a caminar sin rumbo fijo, no tengo ninguna dirección a seguir, solo quiero caminar.

Llego a un parque, me siento en una banca y empiezo a ver a las personas pasar, niños corriendo, señoras gritando detrás de ellos y parejas tomadas de la mano dándose besos, lo cual me recordaba que hacía mas de un año que había terminado con Christian. Christian había estado conmigo 3 años, una relación muy bonita y tan fuera de lo común. ¡Oh! sí, noticia, soy gay. Hasta ahora no lo había comentado pues nunca ha sido mi tarjeta de presentación decir: Hola, mi nombre es Noe Ballesteros Mistral, tengo 25 años, soy gay y soy profesor. Tomo el celular y veo las llamadas perdidas que tengo, son 3, una de mi madre y 2 de José, un chico que hace 2 meses había conocido en un café. A decir verdad, sigo sin ganas de hablar con nadie, solo quiero respirar el aire y ver gente.

Me levanto de la banca y veo pasar un joven que me mira como coqueteándome, yo solo me río y evado sus miradas, empiezo mi caminar de nuevo rumbo a mi casa y aquel joven me sigue hasta alcanzarme, me levanto, me mira y me dice hola ofreciéndome su mano, yo solo lo miro, sonrío, bajo la mirada y me doy la media vuelta, en estas condiciones no estoy para socializar con nadie. El joven se queda callado con la mano extendida y solo me miró perderme a lo lejos, tal vez era un vendedor de algo, o tal vez quería pedirme algo, o simplemente, tal vez, al igual que yo salió por que está solo.
Al llegar a mi casa subo directo a mi recamara, me recuesto a mirar por la ventana y ver como el sol va apagándose poco a poco, como oculta sus alas entre la lejanía, tal vez cada día se dirige a donde acaba el mar, ese lugar mágico donde siempre he querido ir. La noche se posa sigilosamente dando paso a la dama de blanco, la señora luna. Su luz blanca, pura y cristalina entra por mi ventana, me levanto y me dirijo hacia la ventana y miro cuidadosamente, me doy cuenta que es la luna mas hermosa que jamás haya visto antes, las nubes a su alrededor hacen el cuadro perfecto que cualquier pintor desearía haber pintado, sus colores, sus matices, su brillo, su esplendor, me hace suspirar y ponerme a pensar en las maravillosas cosas que hay y que dejaré en este viaje que hacemos de paso llamado vida".

La noche siempre ha sido mi cómplice, siempre ha guardado mis secretos, siempre ha sido testigo de lo que hago y hoy no sería la excepción. Tomo el teléfono y marco a mamá, le digo lo mucho que la quiero, lo mucho que la admiro y respeto, sorprendida me pregunta si esta todo bien y yo con un llanto de alegría le digo que sí, que esta todo bien pero tenía ganas de escucharla y decirle lo que hace mucho tiempo no le decía, me pregunta si estaba borracho pero no se necesita estar ebrio para decirle a alguien lo mucho que se le ama, cuelgo diciéndole: te amo.

Miro al firmamento y veo una estrella parpadeando, es mi padre, mi viejo que hace ya 2 años había muerto y en su lecho de muerte siempre me dijo que cuando quisiera hablar con él mirara al cielo, que desde ahí me estaría cuidando en la estrella que mas brillara. Viejo, te quiero y te hecho mucho de menos. Seco mis lagrimas y por un momento el silencio se hace presente poniéndome a pensar que no quiero dejar esta vida, no quiero dejar de existir, no quiero irme, no así, no a este tiempo. Me lleno de miedo, lo que al mismo tiempo me hace llenar de valor y levantar la cara para enfrentar las cosas, no puedo lamentarme por el resultado de mi vida, no puedo ponerme a cuestionar cómo paso, en qué momento, quién, simplemente pasó y esta pasando. Desde aquí bendigo al culpable, si es que tiene que haber alguno, y perdono el descuido.

Dejo este escrito como muestra de mi cobardía, de mi falta de valor ante la vida que me esperaba pero no soy capaz de sobrellevar esto y decido así terminar antes de que el final empiece. Siempre estaré presente a un costado de la estrella que brilla más fuerte, allá en el firmamento donde acaba el mar.

@BoxkoSpenser

3 comentarios:

  1. es esto cierto o es ficcion...depende de que tendria algo que decirte..@Tnfidalgo en Tweeter

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  2. Hola gracias por tu comentario. Pues es ficcion, escribo cosas de ficcion basaas en hechos reales.

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  3. Realmente no me gustó para nada, ni desde lo literario ni desde el mensaje que deja, sin mencionar la desinformación total que maneja el que escribe esa carta. Sea ficción o no, no me parece apropiado confundir HIV con SIDA, sobre todo cuando mucha gente actualmente no entiende o no le importa entender la diferencia. Que tengas HIV no significa que vayas a desarrollar la enfermedad. Con los tratamientos actuales, hay personas que ya llevan conviviviendo con el HIV alrededor de 25 años (recordemos que el virus fue detectado recién en 1982 y los tratamientos mejorados son incluso posteriores)sin desarrollar el SIDA y con una calidad de vida perfectamente normal.

    Espero que no te moleste mi opinión, pero realmente no me gustó y quería expresártelo.

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